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El zinc se va con pasajeros ocultos
Minerales Críticos. Parte 3
Por Violeta Ayala — Tecnóloga
El zinc se va con pasajeros ocultos.
Bolivia es el noveno exportador mundial de minerales de zinc. Dentro de cada tonelada de concentrado viajan galio, indio y germanio. Quien refina, los cobra. Bolivia refina afuera. Esta es la historia de los metales que exportamos sin ver, y del conocimiento que necesitamos para verlos.
El metal
El galio no tiene mina propia.
Ningún país del mundo extrae galio directamente. Todo el galio comercial sale como subproducto: de la refinación de bauxita para hacer aluminio, o de la fundición de zinc. Esa es la regla que ordena todo lo demás. Quien no refina, no tiene galio. Aunque su suelo esté lleno.
Tocá para ver dónde termina el galio. El Pentágono lo necesita. Cada fabricante de chips lo necesita.
Cuánto vale: cerca de 300 dólares el kilo en el mercado chino y alrededor de 400 el kilo de exportación (SMM, julio 2026). El zinc se cotiza cerca de 3 dólares el kilo. El pasajero vale unas cien veces más que el vehículo.
El arma
El galio ya se usó como arma.
La lista de minerales críticos de Estados Unidos existe por escenarios como este. China concentra el procesamiento mundial y lo convirtió en palanca comercial.
El valor geopolítico tiene número. El USGS calculó en 2024 que una prohibición total china de galio y germanio le costaría a la economía de Estados Unidos 3.400 millones de dólares, con más del 40 por ciento de la pérdida concentrada en la fabricación de semiconductores. En la lista de minerales críticos de 2022, el galio tenía el riesgo de suministro más alto de todos los analizados.
Y el mercado es diminuto. Unas 40 toneladas de galio al año cubren el 80 por ciento de la demanda estadounidense. Quien controla unas decenas de toneladas aprieta a una superpotencia. Por eso el galio está en el centro del MOU, de la tregua y de esta serie.
El territorio
El cinturón del zinc cruza Potosí, Oruro y Chuquisaca.
La esfalerita boliviana viaja cargada. Los concentrados de zinc del país aportan entre el 5 y el 8 por ciento del indio mundial. El galio y el germanio viajan en la misma roca.
Las mismas comunidades de Nor Lípez que conocieron los contratos del litio por redes sociales viven sobre el zinc de San Cristóbal.
Ubicaciones referenciales · Tocá un punto
El problema
Exportamos el sobre cerrado.
La cadena tiene cuatro pasos. Bolivia ocupa los dos primeros. El valor está en los dos últimos.
El galio, el indio y el germanio salen de Bolivia sin figurar en la factura.
El propio Estado lo admite. El entonces ministro de Minería, Marcelino Quispe, lo dijo en 2024: a Bolivia le pagan solo por el concentrado, y con refinería propia el país podría procesar y vender el indio, el cadmio, la plata y el cobre que hoy viajan adentro.
Fundación Jubileo puso número a esa pérdida. Los contratos de comercialización de concentrado de zinc solo reconocen zinc y plata como elementos pagables, y con descuentos incluso sobre esos dos. Indio, galio, azufre, estaño y wólfram quedan afuera. Solo por indio, galio y azufre no reconocidos, la Empresa Minera Colquiri deja de percibir 25,4 millones de dólares al año. Sumando las minas de COMIBOL en riesgo compartido, la cifra supera los 86 millones. El galio va adentro de ese número, mezclado, sin cifra propia.
El proceso
Cómo se saca el galio.
Siete pasos separan la roca del metal. Bolivia hoy llega hasta el segundo. Tocá cada paso.
La refinería
La refinería que viene de China.
La planta que permitiría abrir el sobre se construye en Oruro. Su ficha dice mucho, incluso en lo que calla.
La pregunta queda hecha: ¿la refinería recuperará galio, o el pasajero más caro seguirá viajando gratis? El Ministerio de Minería debe una respuesta técnica y pública.
Oruro ya conoce la otra mitad de la historia. Karachipampa se construyó en los años ochenta y pasó décadas casi sin operar. El fierro sin know-how se oxida. La refinería que funciona es la que viene con metalurgistas propios, laboratorios propios y contratos que obligan a enseñar.
La escalera
¿Qué tan difícil es abrir el sobre?
La respuesta honesta es una escalera de cuatro escalones. Cada uno tiene precio, plazo y dueño del conocimiento. Nadie salta del concentrado al chip. Se sube escalón por escalón.
El expediente
Desempolvar antes que inventar. COMIBOL ya hizo esta prueba: pruebas hidrometalúrgicas desde 2013, concluidas con éxito en 2017, que recuperaron el galio junto con el zinc, la plata, el plomo, el estaño y el indio del mismo concentrado. El proyecto industrial quedó guardado en el Directorio de COMIBOL. El indio tiene su número propio: casi 140 millones de dólares al año, calculados por la UMSA. El galio nunca tuvo el suyo. Siempre viajó mezclado con el indio y el azufre en los cálculos de pérdida, nunca solo.
Ya se probó en 2013–2017 · Falta decisión política, no tecnologíaLa refinería de zinc
Es la que ya se construye en Oruro. Tecnología de tostación, lixiviación y electroobtención que el mundo domina hace un siglo. Sin este escalón no existe el siguiente: el galio solo aparece en los residuos y soluciones de una refinería. El reto real es operarla bien durante décadas. Karachipampa enseña qué pasa cuando no.
350 millones de dólares · 36 meses · En construcciónEl circuito de menores
Una planta lateral que trata los residuos de la refinería con extracción por solventes e intercambio iónico, y saca indio, germanio y galio crudo. La tecnología existe, se licencia y funciona hoy en Canadá, Japón y Corea. El comparable exacto: Estados Unidos planea ese mismo circuito en su única fundición primaria de zinc, en Clarksville, Tennessee, por unos 150 millones de dólares, para producir unas 40 toneladas de galio al año que cubrirían el 80 por ciento de su demanda.
100 a 150 millones · 2 a 4 años tras arrancar la refineríaEl grado semiconductor
Del galio crudo al galio de siete nueves que entra a un chip hay otra industria: cuartos limpios, crecimiento de cristales, metalurgia fina acumulada por décadas. En diciembre de 2025 la surcoreana Korea Zinc anunció la compra de Nyrstar y una fundición nueva de 6.600 millones de dólares en Tennessee que producirá 13 metales, galio incluido, y hasta ácido sulfúrico grado semiconductor. Ese es el techo de la escalera: lo que hace un país que lleva medio siglo acumulando know-how.
Miles de millones · Décadas · El techoEl primer escalón no espera a nadie. Puede subirse este año, sin depender de Washington ni de Beijing: reabriendo un expediente que ya está completo. El indio boliviano está confirmado, con número propio. El galio, hasta hoy, nunca tuvo el suyo. Separarlo y publicarlo es la prueba que le falta al reclamo.
El saber
Quien refina, cobra. Quien sabe, decide.
El triángulo
Estados Unidos firmó con Bolivia un MOU sobre minerales críticos el 27 de abril. El galio está en esa lista. El texto sigue sin publicarse. Si el acuerdo incluye transferencia tecnológica, nadie la ha visto.
China procesa el 98 por ciento del galio mundial, financia y construye la refinería de Oruro, y ya usó el galio como palanca comercial contra Washington. La tregua vence el 27 de noviembre. Bolivia queda sentada en el medio.
Rusia firmó por el litio con cláusulas de confidencialidad y sin consulta previa. El precedente existe y sigue vigente.
El mineral se agota. El conocimiento se acumula.
Lo que Bolivia necesita ser
Bolivia necesita ser la que sabe. Metalurgistas bolivianos formados dentro de la planta, con contrato, y no de visita. Laboratorios en Oruro y en Potosí. Cláusulas de transferencia tecnológica públicas, medibles y auditables.
Seguimos exigiendo que nos muestren el MOU. Tres historias, el mismo pedido. El texto completo, público. La serie sigue hasta que aparezca.
La regla es la misma para todos. El contrato de la refinería, público. El texto del MOU, público. La misma exigencia para Washington, para Beijing, para Moscú.
El galio se aprende. El litio puede esperar. La democracia no.