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Multihabilidades, o gente de otra galaxia.

Cuando alguien junta cuatro cosas que nadie junta, desde afuera parece que viene de otra galaxia. Viene del mismo barrio que tú, con multihabilidades y varios años de insistencia encima.

Por — Tecnóloga Creativa/ Cineasta

La semana pasada estuve en Ciudad de México, en un encuentro de . Conocí a gente increíble haciendo cosas que pueden cambiar el futuro tecnológico de la humanidad, como en su momento lo hizo Firefox al no dejarle a Microsoft el monopolio de internet.

Mozilla: la organización sin fines de lucro que hace Firefox. También financia investigación sobre internet abierta y tecnología pública. Yo tengo una beca de ellos.

Desde que empecé a trabajar en tecnología y embodied cinema, todas las semanas recibo mensajes que me hacen la misma pregunta. Qué carrera hay que estudiar, o cuáles son las profesiones del futuro en medio de esta revolución tecnológica.

Les contesto lo mismo a todos. La carrera importa poco. Importan dos cosas.

Hazte bueno en cosas que nadie junta. Y créate tu propio espacio, porque el espacio que buscas todavía no existe.

Tener la capacidad de ser bueno en muchas cosas. Multidimensional y multidisciplinario. Bueno de verdad en más de un mundo, al punto de discutir de igual a igual en cada uno. Filosofía y matemáticas. Ciencias exactas y arte. La teoría y las manos. Pensar en global y en concreto al mismo tiempo. Y algo que casi nadie entrena: especular futuros, imaginar mundos que todavía no existen y después ponerse a construirlos.

No son dos cosas. Son todas las que puedas sostener a la vez. Multidisciplinariedad es esto y nada más: llegar a una mesa donde cada persona sabe una cosa, y ser la única que entiende de qué están hablando todas.

Cuando alguien junta cuatro cosas que nadie junta, desde afuera parece que viene de otra galaxia. Viene del mismo barrio que tú, con multihabilidades y varios años de insistencia encima.

La segunda parte es la que menos se dice. Nadie va a publicar un aviso de trabajo para lo que tú sabes hacer. Ese puesto no está escrito en ninguna parte. Aparece cuando alguien hace la cosa, la muestra y la sostiene un par de años.

Entrevisté a cuatro de mis nueve colegas sobre lo que están haciendo. En Barcelona, en octubre, entrevisto a los demás. Sus respuestas están en el video. Esta primera parte es la introducción.

Los cuatro y todo lo que juntan

Ninguno hace una sola cosa. Cada uno junta habilidades que casi nunca viajan juntas, y cada uno construyó el lugar donde ese cruce tiene sentido. Toca el nombre.

Leer una sociedad+Estadística+Programar en R y Python+Publicar en abierto

Audita sistemas que le ponen un puntaje a una persona, y ese puntaje pesa cuando un juez decide. Hay que saber abrir el modelo y también saber quién inventó la categoría que el modelo mide. Con una sola de esas habilidades el trabajo no sale.

El espacio que se creó

Publica sus herramientas de análisis en abierto, para que cualquiera repita lo que ella hace. Un método publicado se convierte en un campo, y ahí ella ya está adentro.

Cómo llegó: sociología, maestría sobre algoritmos y justicia criminal, y después se inscribió de cero en estadística. R y Python los aprendió sola.

Construir sistemas+Medir la censura+Entender el peligro real de una periodista+Enseñar

Está construyendo un sistema de protección digital para periodistas. Primero documentó cómo opera la vigilancia del Estado venezolano. Después convirtió eso en algo que una reportera usa en su teléfono, bajo presión y sin curso previo. La segunda habilidad decide si la herramienta sirve.

El espacio que se creó

Su aplicación abre más de treinta medios censurados dentro de Venezuela. Nadie le encargó ese producto. Existía la censura, existía ella, y armó la herramienta desde el exilio.

Cómo llegó: ingeniería en sistemas. Derechos digitales, medición de bloqueos y pedagogía los aprendió trabajando y dando talleres.

Cómo funciona un idioma+Cómo se entrena un modelo+Procedimiento judicial+Dirigir una empresa

Entrena modelos en idiomas que ninguna empresa grande considera rentables y los pone a transcribir audiencias en juzgados saturados. Un juzgado rural funciona en el idioma del lugar. Los modelos comerciales funcionan en inglés. Esa distancia se paga en años de espera, y la paga quien no tiene abogado propio.

El espacio que se creó

Dejó una empresa de tecnología y fundó la suya, con los tribunales públicos como territorio. Nadie estaba compitiendo por ese mercado. Eso fue exactamente la oportunidad.

Cómo llegó: computación y lingüística computacional. El funcionamiento de un juzgado lo aprendió adentro de los tribunales.

Medir una red+Ingeniería eléctrica+Teoría social y política+Evaluar herramientas

Mide cómo los gobiernos cortan y degradan internet, y clasifica las herramientas que sirven para esquivarlos. Un apagón se siente como una falla del wifi hasta que alguien lo convierte en un dato con hora, operadora y método. Ahí deja de ser mala suerte y pasa a ser la decisión de alguien.

El espacio que se creó

Armó una investigación que vive entre dos facultades que no se hablan, ingeniería eléctrica y teoría social. Sostuvo el cruce hasta que las instituciones vinieron a buscarla.

Cómo llegó: computación, después una maestría en estudios de ciencia y tecnología, y un doctorado entre las dos.

Nadie les dio el espacio

Es el patrón que más me interesa de los cuatro. Ninguno mandó un currículum a un puesto que decía lo que ellos hacen. Ese puesto no existía. Hicieron la cosa primero. La institución llegó después, con premios y becas, a certificar algo que ya funcionaba.

Yo hago historias y reportes. Filmo, investigo, escribo, programo, construyo máquinas que se mueven. Nada de eso cabe en una sola carrera y hace rato dejé de intentar que quepa.

Y hice lo mismo que ellos. Nadie iba a comprar una película boliviana sobre un caso incómodo, así que armé la plataforma y la distribuí yo. Nadie iba a abrir un laboratorio de creatividad computacional en Cochabamba, así que lo abrí. El permiso nunca llega. Llega el trabajo hecho.

Esto no es charla motivacional de emprendedores. Es más sencillo y más duro. Vas a sostener tu propia cosa un tiempo largo, sin sueldo claro, mientras la gente te pregunta a qué te dedicas y tú no sabes cómo contestar en una frase. Ese momento incómodo es señal de que estás en el lugar correcto.

Y tú, ¿qué sabes hacer?

Elige lo que ya manejas. Te digo con qué lo cruzaría, qué hueco hay en Bolivia y qué podrías construir tú.

Lo tuyo, más las que faltan

Elige una habilidad de la lista.

La segunda habilidad casi siempre se aprende sin matrícula. Programar, medir, hacer mapas, entrevistar. Todo eso tiene material abierto, gente que contesta preguntas y datos públicos con los que practicar. Lo difícil es la pregunta. Y la pregunta te la da tu lugar.

Bolivia tiene los datos que nadie más tiene. Sentencias judiciales sin analizar. Registros de agua y de tierra. Treinta y seis lenguas indígenas oficiales según la Constitución, más el castellano y la lengua de señas boliviana. Tres de esas treinta y seis ya se extinguieron y treinta están en peligro, según la UNESCO. Casi ninguna tiene material digital. Cortes de conexión que nadie mide. Cada hueco de esos es un espacio esperando a que alguien lo ocupe.

Empieza por lo que ya haces bien. Súmale dos o tres que nadie junta con eso. Y después no esperes que te inviten. Arma tu lugar, sosténlo, y que el mundo venga a preguntarte cómo lo hiciste.

Multihabilidades, o gente de otra galaxia.