Laboratorio Alfabetización de IA
¿Como aprende una IA?
Una IA no entiende nada: mira miles de ejemplos, encuentra lo que se repite, y lo que no está en los datos para ella no existe.
Por Jasmin Jimenez — Investigadora en tecnología.
Ves a una mujer de pollera cruzando la calle y en un segundo sabes un montón de cosas. De qué región puede ser. Si va a una fiesta o al mercado. Qué edad tiene, más o menos. Si el sombrero está puesto de una manera o de otra.
Nadie te enseñó eso en una clase. Lo aprendiste viendo. Miles de personas, miles de veces, durante toda tu vida.
Una inteligencia artificial también aprende de ejemplos. Ahí termina el parecido.
Cómo aprende una máquina
Para que reconozca una pollera hay que mostrarle fotos. No una. Miles. Polleras de distintos colores, en distintas ciudades, de día y de noche, de cerca y de lejos.
La máquina no mira las fotos como tú. Las convierte en números y busca , o sea cosas que se repiten en todas.
Entrénala tú
Elige cuántas fotos le muestras y mira qué pasa.
Entrenador
Le estás enseñando a reconocer una mujer de pollera.
Elige una cantidad.
Nadie le explicó qué es una pollera. Nadie le contó de dónde viene, ni por qué se usa, ni lo que significa. Contó formas hasta que le salió una regla.
Todo el proceso. En ningún paso aparece la palabra entender.
Lo que ves tú, lo que ve ella
Misma mujer, misma foto. Toca para comparar.
La misma imagen, dos lecturas
Una mujer de pollera en la calle.
Elige quién mira.
Tú lees una historia. La máquina mide una forma.
¿Y si nunca vio suficiente Bolivia?
Acá está el punto de todo esto.
La inteligencia artificial se está construyendo sobre todo en otros países, con otros idiomas, otras culturas y otros datos. Los modelos que usas todos los días aprendieron de lo que había en internet. Y en internet hay millones de fotos de Nueva York y poquísimas de El Alto. Bibliotecas enteras en inglés y casi nada en quechua o aymara.
Prueba con distintos conjuntos de fotos y mira el resultado.
¿Con qué la entrenaron?
Mismo modelo, mismo tiempo. Cambia solo el material.
Elige un conjunto de fotos.
Eso se llama . No es un error de programación. Es el reflejo exacto de lo que había en las fotos.
Qué pasa cuando no estamos
Lo que no está en los datos, para la máquina no existe.
Y esto se puede cambiar
No hace falta ser ingeniero. Los datos son fotos, grabaciones, videos y textos, y eso lo produce cualquiera con un teléfono.
Grabar. Fotografiar. Anotar qué es cada cosa, quién baila, dónde y cuándo. Registrar gente hablando quechua y aymara, conversando normal, no solo recitando. Armar colecciones que hoy no existen en ninguna parte del mundo.
Y antes de empezar hay una pregunta que responder: de quién son esos datos.
Una comunidad que presta su música, su tejido o su lengua para entrenar un modelo está entregando algo que vale. Le toca decidir quién lo usa, para qué, y si eso genera plata, recibir su parte. Eso se escribe antes de grabar.
Bolivia no tiene por qué ser solo usuaria de tecnología hecha en otro lado. Puede poner datos, conocimiento, cultura, investigación y creatividad en lo que se está construyendo ahora.
La inteligencia artificial aprende de los datos que le damos. Si Bolivia no está en esos datos, la IA tampoco aprenderá quiénes somos. Crear nuestros propios datos también es una forma de preservar nuestra cultura.
- ¿Cómo aprende exactamente una IA?
- ¿Quién controla la inteligencia artificial?
- ¿Qué pasa si Bolivia no crea sus propios datos?
Jasmin Jiménez Gonzales.
Estudiante de psicología, 26 años, Cochabamba. Quechua.
Trabaja en el cruce entre psicología, tecnología, cultura e inteligencia artificial.
Producción y desarrollo interactivo: sala.red.
Compartir
Enlace copiado.