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Poder Agua y Clima

Seguimos comprando agua de las cisternas

Cochabamba tiene la represa al 90% y barrios comprando cisternas.

Por — Tecnóloga Creativa

Serie sobre agua y clima · Parte 2 de 3

En la primera parte quedó claro que la montaña nos protege del calor y que el agua que la sostiene lleva cuarenta años bajando. Esta parte es sobre lo que se puede hacer, y sobre por qué Cochabamba tiene una represa llena y barrios comprando cisternas al mismo tiempo.

Leer la parte 1 si llegaste directo acá.

Cochabamba: agua arriba, sed abajo

Cochabamba tiene la ventaja de no depender de glaciares. Misicuni se llena con lluvia y escorrentía de la cuenca del Tunari. La represa almacena 175 millones de metros cúbicos y hoy está al noventa por ciento. En un año promedio entrega 3.100 litros por segundo: dos mil para consumo humano y mil cien para riego de más de tres mil hectáreas. Alcanza para más de un millón de personas.

El eje metropolitano ya pasa el millón cuatrocientos mil habitantes. Y de esos dos mil litros por segundo se distribuye alrededor del cuarenta por ciento.

60%

Del agua potable disponible en Misicuni no llega a nadie. Faltan redes domiciliarias. Hay tanques con oferta de 945 litros por segundo y demanda cero, mientras la zona sur compra cisternas.

Eso no es escasez. Es una obra sin terminar. La diferencia importa porque una se resuelve con lluvia y la otra con presupuesto y decisión.

El 28 de junio de 2026 se entregó la interconexión JICA, que conecta dos sistemas y lleva agua de Misicuni a más de 24 mil familias del sur. La pieza que faltaba, según el representante del BID en el acto, fueron 2.300 metros de tubería. El proyecto original se remontaba a 2007, con una inversión japonesa de 12,4 millones de dólares.

Diecinueve años entre el financiamiento y el grifo. La distancia física era de 2.300 metros.

La Fase 3, que capta las cuencas de Viscachas y Putucuni, duplicaría la oferta y llevaría el sistema a más de dos millones de personas. Tiene que estar operando en 2033 y sigue en etapa de financiamiento. La empresa reconoce que el desafío principal es social, porque hay que intervenir territorio de comunidades que viven en esas cuencas.

El agua no se pierde. Se reparte mal

Hay un segundo agujero, más viejo que el cambio climático y más barato de tapar.

En 2016, la Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba presentó el balance del sistema en el foro de los veinte años de la Guerra del Agua. Mil litros por segundo disponibles, pérdidas técnicas del cuarenta por ciento, o sea cuatrocientos litros por segundo, 12,6 millones de metros cúbicos al año escapando por la red. En dinero de entonces, unos 5,6 millones de dólares evaporados cada año en caños rotos.

40%

Del agua que entra a la red de Cochabamba se pierde antes de llegar a un grifo. Al mismo tiempo, 72 mil usuarios tenían servicio y unas 420 mil personas no tenían ninguno.

El mismo documento señala el patrón que se repite: una estación de bombeo del río Titiri construida por un millón de dólares y abandonada; pozos profundos por seis millones que no dieron agua; un canal de cuencas vecinas donde se pierde el cincuenta por ciento del cincuenta por ciento por infiltración. Obras hechas, pagadas y no mantenidas.

Y donde el Estado no llegó, la gente perforó. El balance contabiliza alrededor de mil doscientos cincuenta pozos en el valle, extrayendo unos cuarenta millones de metros cúbicos al año. Cinco veces Escalerani, un tercio de la primera etapa de Misicuni, sacado del subsuelo sin plan común. La palabra que usan los ingenieros para ese dato es alerta.

Es la misma agua del acuífero que las amunas y las qochas intentan recargar. Cada pozo nuevo compite con la infiltración de arriba.

Diez años de vida

Esto no es una metáfora. Es una medición.

Ciudatos Bolivia y Lab TecnoSocial publicaron en 2023 una investigación sobre urbanización y desigualdad en el país, con redacción y visualizaciones de Valeria Peredo. Toman la avenida Heroínas de Cochabamba y muestran que para muchos funciona como una frontera entre el norte y el sur de la ciudad.

Al norte, en los distritos 1, 2, 3, 4, 10, 11 y 12, la mayoría de la gente tiene agua potable y alcantarillado. Al sur, en los distritos 5, 6, 7, 8, 9, 14 y 15, gran parte de la población todavía recibe agua de camiones cisterna o la saca de pozos precarios, y miles de familias siguen sin alcantarillado. En el sur también están la planta de tratamiento de aguas residuales y el botadero municipal.

El dato que cierra el argumento viene de una investigación de 2013 que la publicación retoma.

10

Años de diferencia en la esperanza de vida dentro de la misma ciudad. En el norte de Cochabamba la gente vive en promedio 69 años. En el sur, 59.

La distancia entre esas dos cifras es la misma distancia que separa el tanque con 945 litros por segundo de oferta y demanda cero, del barrio que compra cisterna.

Y el patrón no es solo de Cochabamba. La investigación muestra que todas las ciudades bolivianas repiten la misma forma: un centro privilegiado y una periferia marginada. Ciudades duales, construidas por la propia gente de las periferias desde los años ochenta, sin planificación ni servicios.

Cuando el clima empuje más gente hacia los valles y el altiplano, va a llegar a esa periferia. No al norte. La desigualdad climática se va a sumar sobre una desigualdad urbana que ya existe y que ya se mide en años de vida.

La tecnología que ya tenemos

La respuesta obvia a un glaciar que se va es una represa que lo reemplace. Una represa capta el pico y no lo puede guardar todo si el año entero llega en tres tormentas. Además cuesta cientos de millones, tarda quince años y desplaza gente.

Existe otra capa de infraestructura, más barata y más rápida, diseñada hace mil años exactamente para un régimen de lluvia concentrada en pocos meses. Ese es el régimen hacia el que vamos.

Amunas

Un canal capta el agua de lluvia por encima de los 4.400 metros y la lleva a zonas de roca fracturada, donde se infiltra en vez de correr. El agua viaja lento dentro de la montaña y sale entre dos y ocho meses después por manantiales, mil quinientos metros más abajo, justo en la época seca.

4.400 m lluvia 1. canal 2. roca fracturada 3. viaja meses bajo tierra 4. manantial en epoca seca 2.900 m

Una represa subterránea sin muro. No hay pared, no hay embalse, no hay pueblo inundado. La montaña hace de tanque. Aquafondo midió que un kilómetro de amuna aporta cerca de 148 mil metros cúbicos de agua al año.

Qochas

Depresiones naturales del terreno que retienen lluvia y escorrentía, con la capacidad ampliada por un dique de tierra. Las que no se impermeabilizan hacen doble trabajo: guardan agua en superficie para el ganado y el riego, y al mismo tiempo recargan el acuífero de abajo, alargando el caudal de los manantiales en estiaje.

dique de tierra lluvia agua retenida ACUIFERO RECARGADO

Doble función. Arriba guarda agua visible. Abajo infiltra hacia el acuífero, que suelta ese caudal semanas o meses después por los manantiales de la parte baja. Una qocha impermeabilizada solo hace lo primero.

Bofedales

Humedales de altura. Funcionan como esponja: absorben en la temporada de lluvia y sueltan lento el resto del año. Los pastores los amplían desviando agua de riachuelos y manantiales con acequias, así que buena parte del bofedal andino es infraestructura hidráulica construida por gente, no paisaje natural intacto.

TURBA SATURADA, LA ESPONJA lluvia rapida salida lenta todo el ano acequia

Entra rápido, sale lento. Es exactamente lo que hacía el glaciar. La acequia de la izquierda es la parte construida: los pastores desvían agua para agrandar el bofedal, o sea que la esponja se puede sembrar.

Los tres, comparados

SistemaDónde va el aguaCuánto tarda en volverQué necesita
AmunaRoca fracturada, acuífero profundoDos a ocho mesesFaena comunal anual, limpieza del canal
QochaSuperficie y acuífero someroSemanas a mesesDique de tierra, mantenimiento del vaso
BofedalTurba y suelo saturadoTodo el año, goteo continuoQue no se sobrepastoree ni se drene
RepresaEmbalse a la vistaInmediato, sujeto a evaporaciónCientos de millones, quince años, gente desplazada

Los tres primeros son la contraparte del hielo perdido. No reemplazan el volumen completo de un glaciar, y hacen lo que el glaciar hacía y la represa no: regular el tiempo. Guardar cuando sobra y entregar cuando falta.

La parte que se está oxidando

Acá se cierra el círculo, y es la parte incómoda para una ciudad que se cuenta a sí misma como la que ganó la Guerra del Agua.

Una investigación de Anna Ramoneda Martí, publicada en el Anuario del Conflicto Social a diecinueve años del conflicto, llegó a una conclusión dura. La idea del agua gestionada como bien común resurgió con fuerza durante la Guerra del Agua, se fue perdiendo con el tiempo y desapareció por completo en el momento actual. La razón que identifica el estudio: los movimientos sociales y la sociedad civil perdieron influencia frente a los órganos formales de decisión.

La ciudad ganó la batalla contra la privatización y después perdió, de a poco y sin pelea, la capacidad colectiva de decidir sobre su propia agua.

Eso importa técnicamente, no solo políticamente. Las OLPEs y los sistemas comunitarios de la zona sur, agrupados en Asica Sur, quieren seguir gestionando de forma descentralizada y al mismo tiempo necesitan recibir el agua de Misicuni. Cómo se reparte esa agua guardada en la cordillera, y con cuánta descentralización, sigue sin resolverse.

Una amuna necesita faena comunal cada año. Un bofedal necesita acuerdos de pastoreo. Un pozo compartido necesita que alguien haga cumplir el límite. Sin esa capa social, la infraestructura existe y no funciona.

La antropóloga Fánel Guevara lo resumió mejor: sin comunidad organizada, no son posibles las amunas. La infraestructura hidráulica andina es infraestructura social. Se cae cuando se cae la organización.

Qué hay que hacer ahora

El orden importa, porque algunas cosas tardan una década y otras se pueden empezar este año.

  1. Terminar las redes que ya tienen agua asignada. Hay caudal comprado y pagado que no llega a las casas. Lo más barato y lo más rápido de toda esta lista.de uno a tres años
  2. Tapar la fuga. Cuarenta por ciento de pérdidas significa que casi la mitad del esfuerzo hidráulico de la ciudad se va al suelo. Reparar red vieja cuesta una fracción de una represa nueva y entrega agua el mismo año.de uno a cuatro años
  3. Ordenar los pozos. Mil doscientos cincuenta perforaciones sacando cuarenta millones de metros cúbicos al año, sin registro común ni límite. Catastro, medición y regla acordada.empieza este año
  4. Medir. Todo. Caudales de manantiales, niveles de acuífero, cobertura de bofedales, consumo real por barrio. Sin serie de tiempo pública no hay forma de saber si una intervención funcionó.empieza este año
  5. Rehabilitar amunas, qochas y bofedales a escala de cuenca. Costo por metro cúbico muy inferior al de una represa, plazo de dos a cinco años, y el beneficio llega a comunidades de arriba y ciudades de abajo al mismo tiempo.de dos a cinco años
  6. Escribir los acuerdos antes de la obra. Fase 3 y cualquier trasvase futuro tocan territorio comunitario. El conflicto llega cuando el acuerdo se negocia después de que las máquinas ya entraron.antes de 2028
  7. Proteger la cuenca alta de la minería y del loteo. Un acuífero contaminado o una cabecera loteada anulan todo lo anterior.permanente
  8. Fase 3 operando en 2033. Es la fecha que la propia empresa pone. Financiamiento cerrado antes de 2028 o no llega.2033

Lo que está en juego

A mediados de siglo, alrededor de mil quinientos millones de personas en tierras bajas van a depender críticamente del agua que baja de las montañas. Los Andes alimentan la Amazonía. Lo que pasa arriba de los cuatro mil metros no se queda arriba.

Y hay una migración que ya empezó. Si un tercio del planeta queda fuera del nicho climático habitable, la gente se mueve hacia donde el cuerpo aguanta. Los Andes son uno de esos lugares en este continente. Vamos a recibir población, con o sin plan.

Una ciudad de montaña con agua resuelta recibe gente y crece. Una ciudad de montaña sin agua resuelta se vuelve un lugar donde el clima permite vivir y la infraestructura no. Esa es la diferencia entre las dos Cochabambas posibles, y se decide en los próximos diez años.

La montaña ya hizo su parte. Nos puso 2.560 metros de ventaja térmica gratis. Lo único que falta es guardar el agua y hacerla llegar, y eso no lo decide el clima. Lo decidimos nosotros, ahora, o lo decide la falta de agua por nosotros, después.

Parte 3 Mineral, cómputo y agua. Dos industrias globales llegan a cobrar agua en el mismo territorio, en la misma década.

Fuentes e investigaciones

  1. UNESCO. Atlas de Glaciares y Aguas Andinos. Pico hídrico en los Andes tropicales y aporte glaciar en año seco por ciudad.
    https://www.unesco.org/es
  2. Nature Reviews Earth and Environment. Revisión sobre calentamiento dependiente de la elevación en regiones montañosas, 1980 a 2020.
  3. Nature Sustainability. Quantifying the human cost of global warming. Nicho climático humano y población expuesta.
  4. Environmental Research: Climate. Ciclo del monzón sudamericano en escenarios de calentamiento, 2026.
    https://iopscience.iop.org/article/10.1088/2752-5295/ae42df
  5. International Journal of Climatology. Projections of Atmospheric Moisture Transport Over South America in a Changing Climate, 2026.
    https://rmets.onlinelibrary.wiley.com/doi/full/10.1002/joc.70207
  6. Scientific Reports. A deforestation-induced tipping point for the South American monsoon system.
    https://www.nature.com/articles/srep41489
  7. Climatic Change. CMIP3 projected changes in the annual cycle of the South American Monsoon. Umbral de convección en clima más cálido.
    https://link.springer.com/article/10.1007/s10584-009-9736-6
  8. Asociación de Ingenieros Eméritos de Cochabamba / CEDIB. Situación del agua en Cochabamba. Foro del Sur, mayo de 2016, a veinte años del conflicto del agua. Pérdidas de red, pozos y obras abandonadas.
    https://www.cedib.org/wp-content/uploads/2016/05/FORO-DEL-SUR..AGUA-2016...CBBA_.pdf
  9. Ramoneda Martí, A. (2019). La gestión del agua como bien común en el municipio de Cochabamba, Bolivia. A 19 años de la Guerra del Agua. Anuario del Conflicto Social, núm. 8.
    https://revistes.ub.edu/index.php/ACS/article/view/ACS2019.8.10
  10. Repositorio Digital UMSS. Documentación sobre gestión del agua en el valle de Cochabamba. Universidad Mayor de San Simón.
    http://ddigital.umss.edu.bo/handle/123456789/55466
  11. El Deber (28 de junio de 2026). Gobierno entrega proyecto de agua que beneficiará a más de 24.000 familias del sur de Cochabamba. Interconexión JICA.
    https://eldeber.com.bo/pais/gobierno-entrega-proyecto-agua-beneficiara-24-000-familias-sur-cochabamba_1782666558
  12. Agencia de Noticias Fides (31 de julio de 2026). Yotala enfrenta una sequía extrema y urge el traslado de agua para consumo humano.
    https://www.noticiasfides.com/
  13. Aquafondo y SUNASS. Monitoreo de amunas en Huarochirí y guía metodológica de siembra y cosecha de agua.
  14. Ciudatos Bolivia y Lab TecnoSocial (2023). Cómo Bolivia se volvió en un país urbano y desigual. Redacción y visualizaciones de Valeria Peredo. Brecha de esperanza de vida entre la zona norte y la zona sur de Cochabamba.
    https://ciudatoslab.github.io/urbanizacion-en-bolivia/
    https://github.com/ciudatoslab/urbanizacion-en-bolivia
  15. Empresa Misicuni. Datos de embalse, caudales y fases del proyecto múltiple, 2025 y 2026.
    https://www.misicuni.gob.bo/
Seguimos comprando agua de las cisternas
Parque Tunari, Abril 2022.