Cables Verificación
TKSat-1
El presidente dijo que el satélite del Estado no funciona. Su propio Ministerio de Obras Públicas informó nueve meses antes que opera al 88% de ocupación, por encima del estándar internacional. En doce años nunca se usó un sistema de respaldo.
Por Violeta Ayala — Tecnóloga
Lo que dijo
El 16 de septiembre, presentando el nuevo sistema digital del SEGIP, el presidente Rodrigo Paz dijo esto: para qué se gastaron 300 millones de dólares en un satélite que no funciona, cuando puedes tener una antenita que te conecta con Starlink en cualquier punto del país.
La respuesta a esa pregunta está publicada en la página web de su propio Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, desde diciembre del año pasado.
Ochenta y 8%
El Ministerio de Obras Públicas informó en diciembre de 2025 que el satélite Túpac Katari opera con un 88% de ocupación, un nivel superior al estándar internacional, y que además presta servicios especializados a otros países.
Un satélite de telecomunicaciones que trabaja al 88% de su capacidad no es un satélite que no funciona. Es un satélite lleno.
El mismo comunicado da el resto de las cifras, y conviene leerlas juntas porque cuentan una historia completa.
Entre 2014 y 2024, la cobertura de telecomunicaciones en áreas rurales pasó de 33,9% a 81,5%. Ese salto de 47,6 puntos fue posible porque Entel, Tigo y Viva instalaron cerca de 800 radiobases con señal satelital para llegar a las regiones más alejadas. Hoy más del 95% de la población, rural y urbana, tiene cobertura móvil 3G o superior.
Cobertura de telecomunicaciones en áreas rurales
Datos del Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, diciembre de 2025.
Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, diciembre de 2025, y declaraciones del exdirector de la ABE Iván Zambrana en febrero de 2026.
Cómo funciona y a quién llega
El satélite reparte por tres bandas distintas, y cada una cubre un territorio diferente. Toca cada banda.
Esquema. Datos de la ficha técnica de la Agencia Boliviana Espacial y de la documentación del programa satelital: plataforma DFH-4, cinco antenas, treinta transpondedores y 1.232 MHz de ancho de banda total. Las estaciones terrenas suben la señal al satélite y la reciben de vuelta; toda la operación se controla desde territorio boliviano.
Doce años sin tocar el respaldo
Hay un detalle en ese mismo informe que un ingeniero lee distinto que un político. La ABE señaló que en los cerca de doce años que lleva en operación no ha usado sistemas de respaldo, y que el satélite todavía funciona con las tarjetas de repetidores originales.
Un satélite lleva equipos duplicados justamente porque se espera que algo falle. Que en doce años no haya hecho falta encender ninguno significa que el aparato se comportó mejor de lo previsto. Por eso la vida útil se extendió de quince años a 2030.
En 2023, el entonces director de la ABE lo resumió así: casi todos los bolivianos tienen cobertura de telefonía móvil, y para el 2% que vive donde no llega la señal está el satélite, que ofrece internet en el 100% del territorio con una antena parabólica de un metro que se instala en días.
Ese 2% es la parte del país que ninguna empresa privada iba a cubrir nunca, porque no da retorno. Es exactamente la razón por la que existe un satélite estatal.
Las críticas que sí valen
Decir que el satélite funciona no es decir que todo se hizo bien, y hay objeciones serias que merecen respuesta.
La primera es de costo. Un satélite geoestacionario a 36.000 kilómetros tiene más latencia y un costo por megabit más alto que las constelaciones modernas en órbita baja. Alguien que sigue el tema me lo planteó así en una conversación pública en redes: para backhauling sale más caro que arrendar capacidad afuera.
Esa objeción tiene un contrapunto documentado y conviene ponerlo al lado. Cuando Entel firmó en 2014, su gerente general dijo que dejaba de pagar satélites extranjeros a 5.200 para pagar 2.500 por el Túpac Katari, con un ahorro de 5,4 millones de dólares al año y al menos 81 millones en los quince años del contrato.
Las dos cosas pueden ser ciertas en momentos distintos. Lo que era barato contra los satélites de 2014 puede ser caro contra las constelaciones de 2026. Esa comparación, con cifras actuales, no está publicada y hay que pedirla.
Hay una tercera pregunta que nadie ha respondido, y es la más simple de todas. El satélite tiene huella sobre ocho países vecinos. Cuánto le vende a cada uno no está publicado en ninguna parte.
El Ministerio de Obras Públicas dice que presta servicios especializados a otros países, sin decir cuáles ni cuánto. La ABE vende ancho de banda, así que el dato existe y es un número: qué porcentaje de la capacidad contratada corresponde a clientes extranjeros. Esta nota lo está pidiendo.
La segunda objeción es de gestión. Se cuestiona el cambio de plataforma de Hughes a Newtec como una mala decisión técnica, y se pregunta qué pasó con los telecentros.
Cuando el satélite entró en operación, Entel anunció más de 3.000 telecentros, edificaciones con computadoras, internet, televisión digital y telefonía para regiones alejadas. Cuántos se construyeron, cuántos siguen funcionando y cuánto costaron es información pública que no está publicada. Esta nota no la tiene y la está pidiendo.
Ninguna de esas dos objeciones sostiene la frase del presidente. Un aparato puede ser caro, estar mal gestionado y funcionar perfectamente al mismo tiempo.
Decir que no funciona cuando tu propio ministerio informó nueve meses antes que opera al 88% no es una opinión discutible. Es un dato equivocado, y es el dato con el que se está justificando reemplazarlo.
Lo que viene en 2030
La discusión de verdad no es si el Túpac Katari sirve hoy. Es qué pasa cuando deje de servir, y eso tiene fecha.
La vida útil termina en 2030. Faltan cuatro años. Quedan entre 40 y 50 millones de dólares por pagar del crédito chino. Un satélite de reemplazo tarda entre cuatro y seis años entre la decisión, el financiamiento, la fabricación y el lanzamiento.
O sea que la decisión sobre qué hace Bolivia con su conectividad satelital después de 2030 hay que tomarla ahora, en este gobierno.
Las opciones son tres y todas legítimas: encargar un TKSAT-2, arrendar capacidad en satélites de terceros, o convertirse en cliente de una constelación privada. Lo que no es legítimo es tomar esa decisión afirmando que el aparato actual no funciona.
La diferencia entre las tres opciones no es solo de precio. Es de qué pasa el día que el proveedor decida otra cosa.
Una constelación privada extranjera puede subir tarifas, cambiar condiciones, o dejar de operar en un país por una decisión que se toma en otro continente. Ya ocurrió en otros lugares. Un satélite propio tiene un problema distinto: se apaga en una fecha conocida, y esa fecha se puede planificar.
De quién es
El exdirector de la ABE dijo una cosa en 2021 que ordena todo este asunto. Que el plan de negocios de la agencia nunca fue de lucro, porque las comunicaciones, según la Constitución, se tratan como el agua y la electricidad.
Por eso el satélite lleva más de 40 canales de televisión y 30 emisoras de radio gratis a todo el país, y por eso cubre ese 2% del territorio donde ninguna empresa iba a poner una antena.
El Túpac Katari puede ser caro. Puede haber sido mal administrado. Puede ser tecnología vieja frente a lo que hay hoy. Todo eso se discute y hay que discutirlo con cifras.
Lo que no cambia es de quién es. Pagado con un crédito chino que todavía estamos pagando, operado desde Amachuma y La Guardia, y con más de 200 millones de dólares ya devueltos al Tesoro. Una antenita que te conecta con Starlink es de otro, y el día que ese otro cambie de idea, no hay a quién reclamarle.
Fuentes
- Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda, diciembre de 2025: ocupación del satélite del 88% por encima del estándar internacional, prestación de servicios especializados a otros países, incremento de la cobertura rural de 33,9% a 81,5% entre 2014 y 2024, cerca de 800 radiobases con señal satelital instaladas para Entel, Tigo y Viva, más del 95% de la población con cobertura móvil 3G o superior, 99% del mercado satelital boliviano, más de 40 canales de televisión y 30 emisoras de radio gratuitas, ingresos proyectados de unos 225 millones de bolivianos al cierre de 2025, y la ausencia de uso de sistemas de respaldo con tarjetas de repetidores originales tras cerca de doce años de operación.
- Declaraciones del presidente Rodrigo Paz sobre el satélite Túpac Katari y Starlink durante la presentación de SEGIP Digital, 16 de septiembre de 2026, difundidas por Erbol.
- El Deber, febrero de 2026, y Correo del Sur, con declaraciones del exdirector de la ABE Iván Zambrana a Radio Fides: inversión total de 302 millones de dólares, crédito de 251,12 millones del Banco de Desarrollo de China y contraparte de 44,33 millones del Tesoro General de la Nación, estaciones terrenas en Amachuma y La Guardia, extensión de la vida útil hasta 2030, más de 200 millones transferidos al Ministerio de Economía y saldo pendiente de entre 40 y 50 millones.
- Agencia Boliviana Espacial, ficha técnica del TKSAT-1: bandas C, Ku FSS, Ku BSS y Ka, servicios de voz, datos y video, órbita geoestacionaria a 87,2 grados de longitud oeste, y coberturas geográficas distintas según la antena.
- Documentación del programa satelital boliviano y especificaciones del fabricante: plataforma DFH-4 de la China Academy of Space Technology, cinco antenas, treinta transpondedores y 1.232 MHz de ancho de banda total; dos transpondedores en banda C con 56 MHz sobre toda Sudamérica, dos en banda Ka para Bolivia y veintiséis en banda Ku, de los cuales cuatro son para Bolivia y el resto cubre Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Paraguay, Uruguay, el norte de Chile y Argentina y el oeste de Brasil, con 792 MHz para servicios satelitales fijos; contrato con China Great Wall Industry Corporation firmado en diciembre de 2010, lanzamiento el 20 de diciembre de 2013 desde Xichang en un cohete Larga Marcha 3B/E, e inicio del servicio comercial el 1 de abril de 2014.
- Cobertura de mayo de 2014 en Página Siete, Opinión y Los Tiempos sobre la firma del contrato entre Entel y la ABE, con declaraciones del entonces gerente general de Entel, Óscar Coca, sobre el reemplazo de proveedores satelitales extranjeros, el ahorro de 5,4 millones de dólares anuales y de al menos 81 millones en quince años, y la ocupación del 58% de la capacidad por parte de Entel.
- Declaraciones de Iván Zambrana a la ANF, mayo de 2021, y entrevista de diciembre de 2023 con motivo de los diez años del satélite: el criterio constitucional sobre las comunicaciones, y la cobertura del 2% del territorio sin señal móvil mediante antenas parabólicas de un metro.
- Agencia Boliviana Espacial, descripción del servicio de segmento espacial satelital: los clientes contratan un ancho de banda determinado y apuntan sus propias estaciones en tierra; el servicio transporta telefonía fija y móvil, internet, transmisión de datos, radio y televisión; disponibilidad superior al 99,99 por ciento del tiempo; tarifas en función del volumen y la duración, con pago mensual por adelantado; cobertura total en Bolivia y en varios países de la región.
- Cobertura de 2014 sobre el anuncio de Entel de instalar más de 3.000 telecentros con computadoras, internet, televisión digital y telefonía en regiones alejadas.
Esta nota compara una afirmación pública del presidente con información publicada por su propio Ministerio de Obras Públicas, Servicios y Vivienda. Las cifras de ocupación, cobertura e ingresos provienen de esa fuente oficial y no han sido auditadas de forma independiente por sala.red. Las objeciones sobre el costo por megabit y sobre la migración de plataforma de Hughes a Newtec fueron planteadas a la autora en una conversación pública en redes; no están documentadas en esta nota y se recogen como preguntas abiertas. El estado actual de los telecentros anunciados en 2014 no consta en fuentes públicas consultadas. Tampoco consta el porcentaje de capacidad satelital contratada hoy por clientes extranjeros; esta nota no afirma que exista ni que no exista un negocio de exportación de capacidad, y lo trata como una pregunta abierta. Se ha solicitado a la Agencia Boliviana Espacial, a Entel y al Ministerio de Obras Públicas información sobre el costo por megabit comparado con alternativas internacionales, el estado de los telecentros y los planes para el reemplazo del satélite a partir de 2030.
